Un hijo superdotado de Boston Medical Group

Alguna vez te habrás pillado pensando, tras haberte dejado llevar, quizás demasiado lejos, por tu fantasía sexual (ese parque recreativo privado) que lo que pasa por tu cabeza no es del todo normal; todos lo hemos hecho, alguna vez, si tenemos por costumbre ser atrevidos. Si quieres volver a pensar que tienes una sexualidad de lo más convencional, no dejes de leer este artículo.

Algunas arañas, entre ellas las arañas lobo, se dan al canibalismo erótico.

Pongámonos por ejemplo, en el lugar de las patas y sus pretendientes los patos. Los patos, algunos más que otros, vienen demostrando desde que el mundo es mundo, una afición enfermiza por la violación como base de su romanticismo. Es así, a los patos macho son muy mala gente y disfrutan demasiado y con demasiada frecuencia de forzar a sus hembras a mantener relaciones sexuales; son ellos de disparar primero y preguntar si pueden después. Es tal su afición que las patas, en una especie de carrera armamentística sexual, has desarrollado vaginas tremendamente complejas y profundas, con recovecos, curvas y callejones sin salida, para frustrar todos esos intentos de inseminación forzada. Claro que la carrera armamentística patuna masculina no se queda corta: los patos macho han desplegado por su parte algunos de los penes más extraños de la creación; a veces incluso más largos que el propio pato (se han medido penes patunos de 42cm) y con forma de espiral. Podríamos pasarnos horas hablando de lo alucinantes que son los penes de los patos, pero una imagen vale más que mil palabras y esta no se la pueden perder:

Eversion in the air from Science News on Vimeo.

Las imágenes que acaban de ver están a cámara lenta pues un pato puede desplegar toda la longitud de su miembro y eyacular en tan solo un tercio de segundo.

El pato zambullidor grande (Oxyura jamaicensis), también conocido como malvasía canela o pato tepalcate en México, es una especie de ave distribuida desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Entre sus particularidades están ser el pato más cachondo sobre la faz de la tierra y tener el pene más extremo de todos los patos. Según Patricia Brennan, científica a la cabeza de un reciente estudio sobre “Evidencias de plasticidad fenotípica en la morfología del pene y retraso en la maduración reproductiva en respuesta a la competencia entre machos en las aves acuáticas” (ahí queda eso), el pato tepalcate “ha alcanzado el límite evolutivo de hasta dónde se puede llevar un pene”.

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De su estudio de los genitales patunos, Brennan dice: “Son un fantástico ejemplo más de cómo la evolución puede provocar el desarrollo de genitales muy elaborados… Cada individuo tiene la capacidad de tomar decisiones estratégicas respecto a la conveniencia de tener un mayor o menor tamaño de pene”. Bien por los patos.

Si la sexualidad de estos patos te parece aberrante será porque no te has parado a contemplar la de algunos insectos. Son de sobra conocidas, por ejemplo, las prácticas caníbales de las mantis religiosas, durante cuyo acto sexual la hembra va devorando al macho, quien se entrega como ofrenda durante dicho acto, ¡pero no están solas! También algunas arañas, entre ellas las arañas lobo, se dan al canibalismo erótico. Los machos, por su parte, no se quedan cortos y acostumbran a devorar a las hembras que, por su avanzada edad, ellos juzgan que han pasado el período óptimo reproductivo.

Peor lo llevan todavía los antequinos o ratones marsupiales dentones, que se aparean sólo una vez al año pero se entregan a ello por completo. Es tal su entrega y tal su estrés, que la mayoría no suele superar tan árdua prueba y muere de agotamiento o enfermedades relacionadas con el estrés durante ese período y es que no ha de ser fácil estar en alerta máxima durante semanas, forzado a copular con toda hembra que se cruce en tu camino, en sesiones de hasta catorce horas de cópula, y eso cuando no estás peleando con el resto de machos con los que compites.

¿Crees que esto no puede superarse? ¿Has oído hablar alguna vez de la amputación peneana? Algunos insectos se cortan su pene (sí, has leído bien) y lo dejan dentro de la hembra para obstaculizar así la entrada de futuros machos. En el caso de las abejas, este pene, cuya separación, al igual que ocurre con su aguijón, les provoca la muerte en una especie de suicidio sexual, directamente explota en el interior de la hembra.

Aunque sin duda el caso más raro de todos los penes independientes es el del cefalópodo conocido como Argonauta Argo. Su pene, que le sale de debajo del ojo, también se separa provocando su muerte, pero en este caso es el precioso inicio de un viaje que su miembro realiza, él solito, en busca de una hembra a la que fertilizar.

¿Crees que podrás dormir después de esto? Pues no es todo. Si os ha gustado, dejádnos vuestros comentarios y tan pronto como recuperemos la cordura os contaremos más.

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