Un hijo superdotado de Boston Medical Group

Uno puede presumir todo lo que quiera, entre amigotes, de poderío sexual, de hombría o de estar siempre listo para la batalla, pero la realidad es que el impulso sexual es muy caprichoso y no siempre nos apetece tanto como nos apetece que nos apetezca. Aquí te regalamos 10 maneras de que te vuelva a apetecer.

 

Si además estamos inmersos en una relación de pareja estable también puede pasar que no nos apetezca al mismo tiempo o en el mismo horario que a nuestra media naranja, y como todo el mundo sabe, el amor (¿o era la política… No son lo mismo?) es el arte del compromiso. 

No es raro que a veces sintamos más fuerte la llamada del deber que la del placer, o sencillamente que no deberíamos dejar de pasar la oportunidad porque quién sabe cuándo volverá a darse. También puede ocurrir que sintamos que “ya toca” por el bienestar de nuestra vida conyugal.

 

De cualquier forma sabemos, porque nos conocemos, que una vez metidos en harina nos encantará hacerlo; así que sólo tenemos que vencer esa resistencia, esa pereza inicial…

Es posible que estemos en posesión de un apetito sexual más alto o más bajo que el de nuestra pareja, o que nosotros queramos definitivamente hacerlo pero nuestro cuerpo se arrastre como un adolescente que no quiere ir a clase.

El hecho es que nuestro impulso sexual fluctúa día a día, eso es lo más normal, y nunca está de más tener a mano unos consejos prácticos con los que ponerse a tono en caso de que nos falle nuestro instinto natural:

1. Estímulos

¿Qué es lo último que puso en marcha tu flujo sanguíneo? ¿Ver a una chica atractiva por la calle? Usa la memoria. ¿Un vídeo musical picante? Corre a YouTube. ¿Una escena sexual de una película concreta? Ponte frente al televisor. El deseo a menudo se manifiesta como una simple respuesta a estímulos externos, así que no pierdas de vista los que mejor te funcionan, tarde o temprano, te va a ayudar.

2. Pornografía

Si hablamos de estímulos externos no podemos dejar de mencionar al estímulo específico. Hay toda una industria detrás con la sola intención de que te pongas cachondo. Déjate llevar. Hay porno para todos los gustos y vale la pena investigar.

3. AudioPorno

Si el porno te parece demasiado intrusivo o no puedes ponerte a ver una peli porno ahora mismo, prueba ponerte los audífonos, mucho más discretos y conéctate a alguna app erótica de audio como Dipsea o Quinn (ambas en inglés).

 

4. Viste de acuerdo a la ocasión

Es mucho más fácil sentirse deseable y deseado recién puesto en limpio que cubierto de mugre y maloliente. Vístete para el éxito y el éxito te encontrará, que diría un gurú de la moda. Es más fácil creerte tu papel si has pasado primero por el vestuario. Es posible que el hábito no haga al monje, pero sí que ayuda.

5. Verbaliza tus deseos

Empieza poco a poco, expresando lo que sí te apetecería hacer. A veces no hay energía para el coito pero sí para una masturbación asistida o para una en paralelo.

Sólo arrancar el mecanismo de la imaginación y compartirlo con tu agraciada ya es probable que ponga una dinámica en marcha que ninguno será capaz de detener. ¿Y si no están juntos? ¿Sexting?

 

6. Sexo telefónico

Si te funcionó la estimulación auditiva del punto 3 por qué no iba a funcionarte tener una conversación subida de tono con una persona real. No hace falta que tengas experiencia, el clásico: “¿Qué llevas puesto?” nunca pasa de moda.

7. #SendNudes

Acabas de salir de la ducha tras una intensa sesión en el gimnasio y te ves particularmente atractivo… No lo dejes pasar y compártelo con una amante potencial: ¡la cena está servida!

8. Salir de compras

Comprar juguetes sexuales juntos no es más que la primera parte de un juego. Pensar qué vas a hacer con tus juguetes puede ser incluso más divertido que ponerlo en práctica un poco más tarde. Cuando empiece a enturbiarse su vista sabrán que ya es hora de irse a casa a demostrar lo que valen.

 

9. Compra desde casa

Si no consigues vencer la pereza para salir de casa también pueden hacer las compras, por qué no, desnudos y desde la cama. El juego es el mismo y se ahorrarán el tiempo de tránsito y de quitarse la ropa. Quién sabe, si les vencen las ganas antes de finalizar la compra, e igual hasta se ahorran el dinero.

10. Ponte a sudar

No hay mejor manera de sacudirse la pereza que pelear físicamente con ella. El primer paso es el más duro, así que no lo pienses demasiado. El ejercicio aumenta la circulación y el flujo sanguíneo lo que favorece un mayor deseo sexual.

Hacer algún tipo de ejercicio que encuentres entretenido también contribuye a reducir el estrés, y esto es fantástico, porque el estrés puede atenuar notablemente nuestro deseo.

 

Así que, si tienes tiempo, vete al gimnasio 30 minutos, sal a dar una vuelta o haz una rutina de danza en tu casa; poco importa. ¡El sexo te espera! No hagas que se impaciente.

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